La vida de todo revolucionario debe estar guiada por Grandes Premisas, orientadoras de la Acción revolucionaria, con base fehaciente e indudable en la ideología socialista, premisas que deben tener una explicación teórica y una aplicación contextual.
“Irreverencia en la Discusión y Lealtad en la Acción”, debe ser una de esas grandes Premisas, guía en el accionar revolucionario, la cual tiene dos elementos y se debe aplicar en determinado contexto; “Irreverencia en la Discusión”, se relaciona con la creación, la creatividad del hombre al servicio hombre, ya que otra premisa revolucionaria nos dicta que, “la Discusión nutre la Acción”, no hay definiciones absolutas y perpetúas, la vida del hombre como especie implica un constante cambio y perfeccionamiento, aunque la lucha no debe ser eterna, la realidades cambian exigiendo del hombre su adaptación, entonces, fiel a eso todo revolucionario debe ser artífice del cambio, de la evolución, de la creación del hombre nuevo, cada vez más consciente, más responsable, más humano, por lo que una discusión sin Irreverencia sería absurda, una discusión sin análisis, sin debate, sin ideas novedosas simplemente no sería revolucionaria, sería un encuentro estéril de personas sin criterio destinado al fracaso.
La Discusión es necesaria en el seno de la revolución, pero también es necesario que sea Irreverente; temas para la Discusión sobran dentro de un proceso revolucionario tan complejo como el venezolano, pero existe un elemento que nunca debe faltar dentro de la Discusión revolucionaria, la Crítica, debemos ser críticos de nuestro actuar y de nuestro pensar, debemos ser crítico de cada acción, hasta lograr que la crítica se convierta en aquello que nos hace ajustar el rumbo, como la brújula que nos hace rectificar el camino cuando se pierde, aún que sea levemente, el norte; pero la Discusión y la crítica tiene su momento y su lugar, sobre todo la crítica, ya que hay que ubicarla en el contexto, siempre recordando que la Discusión y la Crítica son hermanas siamesas, que separarlas sería una aberración ideológica, ya veremos porque.
No todo espacio es propició para la Discusión, por lo que no todo espacio es propició para la crítica, cuando estamos en reuniones con el Consejo Comunal y se plantea determinada acción es el espacio para la Discusión y para la Crítica, para opinar, para analizar sí esa acción está dirigida al bienestar social, sí con esa acción construimos socialismo, es espacio para la Discusión irreverente; cuando estamos en nuestra patrulla laboral analizando cualquier tema es el espacio para la discusión y la criticar; pero cuando no se entabla ninguna discusión, cuando es una simple queja sin fundamento, la crítica es inútil, por eso es que nunca debemos perder el contexto, estamos en plena lucha de clases, donde nuestro enemigo puede usar esas críticas en nuestra contra, como lo hace cuando supuestamente denunciamos ante un medio de comunicación cualquier cosa, que sí no asfaltaron la calle tal, que sí el agua no llegó, que no me atendieron en determinada oficina pública, al hacer eso sólo damos armas al enemigo para que nos ataque, es decir, para que ataque la revolución.
Recordando además, que los medios de comunicación no son receptores de denuncias de ningún tipo, sólo manejan la opinión pública, para las denuncias están los órganos competentes, no caigamos en la ignorancia de pensar que por llamar a un programa de radio diciendo que hay un hueco en mi calle la arreglarán, sólo le daremos armas al enemigo para despotricar contra la revolución, por eso es que la crítica sin discusión es una aberración ideológica, es replicar lo que hacen los irracionales opositores, ser denunciadores de oficio sin ideología.
El otro elemento de la Premisa, Lealtad en la Acción, es consecuencia lógica del primero, ya que es irracional la “Lealtad en la Acción” sino la precede la “Irreverencia en la Discusión” y no la ubicamos dentro de un contexto histórico-social, es decir, sí sólo aplicamos la “Lealtad en la Acción” seremos objetos inanimados arrastrado por los acontecimientos sociales, no tendríamos capacidad de rectificar el rumbo, por lo que para ser leales en la Acción debimos ser irreverente en la discusión.
Entonces, sí lo llevamos al plano de la praxis, como revolucionario, debemos ser leales en el actuar cuando aportamos en la discusión, aunque las decisiones aprobadas no fueron las nuestras, necesario es seguir el ejemplo de Luis Tascon, que aunque tuvo diferencias con otros revolucionarios nunca fue a dar declaraciones ni hacerle el juego a nuestros enemigos, o el de Rojas Muller, quién ante diferencias con el Comandante nunca se presentó ante medios de comunicación golpista criticando, fue leal en la Acción porque fue irreverente en la discusión, entonces, camarada, recuerda nunca emular conductas de algunos que se consideraron militantes de esta revolución, pero cuando en la discusión no se acogieron sus planteamientos no fueron leales en la Acción, y saltaron la talanquera a unirse con nuestros enemigos, los enemigos de la revolución.
Por último es pertinente analizar el contexto, no podemos olvidar el momento histórico y el papel que jugamos en él, debemos estar conscientes que estamos en una guerra, pero no cualquier guerra, es un guerra para salvar al planeta, es una guerra por la justicia social, una guerra donde el verdadero enemigo es el sistema capitalista, que se mimetiza con el pasar de los años, que se renueva y nos ataca sin compasión cada momento, cuando vemos un comercial en tv, cuando escogemos que comprar, cuando escuchamos música, es una guerra caracterizada por la lucha de clases, donde cualquier debilidad será usada en nuestra contra, por eso, la tarea diaria debe ser la fortaleza ideológica de la revolución, que sólo se alcanzará con la “Irreverencia en la Discusión y la Lealtad en la Acción”.









